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Oxigeno

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Oxigeno "El Inicio"

Caminando por aquella pradera descubro bellas y asombrosas cosas, ¿mágicas?- talvez.
 Insignificantes cosas pasan a mí alrededor, nada fuera de lo común, ángeles atraviesan mi camino y todo sigue normal. Me dirijo a la comunidad más extensa del mundo, y yo pertenezco a ella. Doy un par de pasos en el sendero y nadie se asombra de mi presencia soy un feroz animal, un oso, o algo así. En realidad soy un animago.
Todo pasa, tan lentamente, hace un buen tiempo que no me veo con la manada y estoy emocionado, empiezo a transpirar un poco, el calor sofoca y los recuerdos empiezan a renacer en mi mente, estoy a una cuadra del club, donde el gran líder, mi hermano, me invito y de paso a mi familia, mi manada.
 Las grandes puertas de par en par se abren para recibir a la mayor celebridad después del rey, claro esta.
Diviso a lo lejos a mi hermano y su familia, la reunión empieza y parece un día prometedor. El tiempo pasa rápidamente y no siento amor por ningún lado, solo altivez por todos los súbditos, algo efímero, nada bueno.
Mi hermano se acerca como hombre y rápidamente me transformo y nos damos un fuerte y duradero abrazo de buenos hermanos, como grandes hombres que somos, líderes de dos grandes naciones, dos grandes manadas.
Hago la reverencia adecuada a su esposa, una bella leona, y saludo a mi sobrino, un pequeño oso.
El rey me hace pasar al gran castillo y me viste de ropas finas, collares y alhajas de oro, hablamos un momento de unos asuntos preocupantes y dejamos el salón.
Salimos para estar con los súbditos y la expresión de las personas y animales cambian al verme, siento que golpean miradas de bellas damas que quieren disponer de mi persona. Francamente no me interesa.
La noche llega pronto y no dirigimos hacia el bosque donde queda la casa y toda la nación de mi hermano, en Rivert Crare, las antorchas pasan y pasan y por fin se va la madrugada y llegamos a la nación, las puertas del cielo se abren y el reino se llena de alegría, los ángeles y el sol están de nuestra parte todo parece felicidad...